Mentiras y confesiones de mi primera comunión

5 05 2007

Como agnóstica que soy, me gustaría poder decir que yo con nueve años elegí no hacer la comunión porque ya entonces tenía más claro que nadie lo que pensaba. Molaría decirlo pero no es verdad, y como yo en este blog suelo exagerar pero nunca mentir, pues no lo diré.

El caso es que yo con seis años iba a una clase que se llamaba ética, sólo íbamos tres niños y a mí me encantaba esa clase porque tenías a la profe pendiente de ti el 33% del tiempo, mucho más que en las clases normales (me gustaba el cole). Pasados dos años, mis compañeros habían sucumbido a las garras del cristianismo y a mí me tuvieron que pasar a religión porque al parecer era un canteo que me dieran clase de ética a mí sola … Lo cierto es que tuve una profe de religión muy agradable que se llamaba Vicenta y que jamás nos hizo creer estupideces. Nos contaba cosas interesantes y además decía que no debíamos creernos que Adán y Eva habían existido porque para eso estaba la ciencia. Era una chica inteligente que nos llamaba pipiolos cuando se enfadaba.

Supongo que sería por inercia pero el caso es que acabé creyendo en Dios.

A los nueve años llegó a mi casa una carta de la parroquia diciéndome que estaba en edad de apuntarme a catequesis para poder hacer después mi primera comunión. Mis padres me dijeron esto:

“Puedes elegir entre hacer la comunión dentro de dos años, con tu banquete y tu vestido blanco… o que nos vayamos quince días a Italia los cuatro”. Los cuatro éramos papá, mamá, mi hermano pequeño y yo.

Recibiendo a Cristo por primera vezA mí todo eso me sonó confuso. La idea de mi familia era decir: “Verás hija, no es por ahorrarnos la pasta de la comunión. Si tú quieres la hacemos, pero si no, podemos invertir ese dinero en un viaje súper chulo” . Yo les tomé por el diablo que me tentaba con un soborno, como a Jesús en el desierto. Debo decir que pudo influir el hecho de haber presenciado recientemente la comunión de mis dos primas mayores: vestidos blancos de vuelo, libritos de la biblia en miniatura, una ESPADA con la que cortaban la tarta (que luego se quedaban de recuerdo)… y sobre todo: montañas de regalos. Regalos estupendos. Recuerdo que a mi prima Carolina le regalaron UNA CÁMARA DE VÍDEO. Y recuerdo también que mi tía me dijo que cuando yo hiciera la comunión me iba a regalar una cámara. Ese recuerdo cegaba mi mente mientras mi padre insitía en la pregunta: ¿Italia o comunión? Mi futura cámara de vídeo insistía en una posibilidad bastante probable: si yo decidía que fuéramos a Italia, mi hermano pequeño vendría con nosotros y sacaría provecho de mi decisión pero, ¿y si luego él decidía hacer la comunión y le regalaban una cámara de vídeo que, por supuesto, yo no podría tocar? Esa sensación de hacer el primo me agobiaba muchísimo. “Por supuesto, prefiero hacer la comunión. Creo en Dios y quiero hacerla”, argumenté dignamente. “Piénsatelo, hija” dijo mi padre. “No, no hace falta. Quiero hacer la comunión… y no pienses que es por los regalos”. Ana comenzaba su camino a la comunión asestándole un puñetazo en todo el hígado al octavo mandamiento.

Pero Dios me castigó. Y eso que fui la chica más obediente de catequesis. Fui una asquerosa repelente que se sabía todas las oraciones de memoria y se indignaba cada vez que los de mi clase armaban jaleo. Era la favorita de mi profe, yo le preguntaba cosas como: “¿Cuando reciba a Dios, debo cogerlo con las manos o abrir la boca y que el cura me lo meta directamente?” Y ella respondía que no se sentía digna de tomar a Dios entre sus manos. Yo asentí con la cabeza y pensé que si ella no era digna entonces yo tampoco. Y me dediqué a mirar a las señoras que tomaban la hostia con las manos mientras pensaba en lo soberbias que eran.

El día de la comunión llegó y, por supuesto, fui la primera niña en leer ante toda la iglesia. Lo cierto es que aquél fue uno de los mejores días de mi vida, me lo pasé pipa y estuve tan ocupada jugando que ni me acordé de lo que significaba. Sólo hubo dos momentos trágicos, muy trágicos:

El primero fue que no tuve espada para cortar la tarta. Me dieron un estúpido cuchillo. Estaba atónita, no contaba para nada con esa posibilidad. La espada de la tarta era casi tan vital como el vestido blanco. Me entró una congoja de impresión y me tuve que ir al baño a llorar. Mis primos entraron y la mayor de ellas -Laura, que ya había tenido su propia comunión con espada- dijo en voz alta: “Yo sé lo que te pasa. Estás llorando porque el yayo no está contigo en un día tan especial”… Joder,¿cómo explicaba yo ahora que realmente lloraba porque en vez de una espada fabulosa me habían ofrecido un vulgar cuchillo para cortar la tarta? Sabía que a Dios no le gustaría que mintiera, pero prefería quedar mal con Él antes que mostrarme ante todos como lo que en realidad era: una niñata que quería su espada. Mentí y dije que sí, que era porque mi abuelo había muerto hace años y hoy no podía estar aquí conmigo.

Cortando la tarta con un cuchillo

El segundo momento trágico ocurrió en medio de la apertura de regalos: sobres con dinero que yo daba a mis padres, un discman (pedazo de regalo en aquel momento), chorradas varias y por fin, la caja de mi tía. La abrí compulsivamente a pesar de que era el único regalo que yo sabía lo que era: la cámara. Me moría de ganas de grabar a mis amigos y tener un recuerdo para siempre… cuando lo abrí, casi me alegré de haber sido la única niña de la comunión en el mundo sin espada porque juro que me hubiera atravesado el pecho con ella: era una cámara, sí… pero de fotos.

Afortunadamente, con diez años las decepciones se pasan rápido y fuimos todos a jugar al césped. Había una lagartija y nos dividimos entre los ecologistas (la niña cristiana encabezaba esta formación) y los asesinos en serie. Como siempre, ganaron los asesinos en serie y nuestro único éxito fue lograr un entierro digno para la lagartija.

En mi comunión hubo asesinatos, mentiras y decepciones, pero moló un montón.


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19 responses

5 05 2007
jesús

Lo he pasado genial con la crónica de tu Primera Comunión a pesar de conocer algunas de las anécdotas.

Ojalá escribieses más, sólo te leería a ti y a algún clásico… como Frank Miller o Stan Lee.

Yo sí puedo decir orgulloso que no hice la comunión por decisión propia, y eso para un niño de 8 años que se llama Jesús no es ninguna tontería… aunque creo que realmente fue porque mi madre amenazaba con vestirme de marinero en lugar de capitán y eso es algo que no podía tolerar.

5 05 2007
Ana

Yo te doy las gracias por haber leído este pedazo de post que es más largo que un día sin pan.

Tú tendrías que haber hecho la comunión vestido de chulapo o con una camisa hawaiana y un mono colgado del hombro.

5 05 2007
marmota

Pues yo les dije a mis padres que no quería comulgar. Por supuesto, quedaría genial decir que fue una decisión ideológica muy meditada, pero creo que a esa edad eso no era muy posible. No tengo muy claro cuál fue la razón, pero había algo que no me acababa de gustar de todo eso.

Pero no creas, lamento profundamente no haber tenido conversaciones como ésta:

“”¿Cuando reciba a Dios, debo cogerlo con las manos o abrir la boca y que el cura me lo meta directamente?” Y ella respondía que no se sentía digna de tomar a Dios entre sus manos”
🙂

5 05 2007
Deco

Dios mio (y esto es solo una exclamación…), ¿qué tendrá la Comunion que nos marca tanto? No sé por qué pero casi todos los años me acuerdo de la fecha: 6 de junio
Bueno, en mi caso, diré que a mi no me preguntaron qué quería hacer; se hacía porque era lo suyo, y tampoco me lo cuestiono (de hecho, luego he hecho toda la “carrera” católica, bodorrio incluido, de lo cual me alegro), pero volviendo al tema, yo tuve unas frustraciones similares.
1. La ESPADA de los coj…. Yo soñaba que me dieran esa espada ridícula y poder un día colgarla en mi habitación, ya ves. A mis primas se la habian dado. Cual fue mi chasco cuando, sí, corté la tarta con ella, y me fui raudo con ella a dar unas estocadas a mis primos, momento en que el tipo del restaurante me conminó a devolversela… Primer varapalo.

2. Las clases de catequésis eran los sábados a las 16.00 horas en la iglesia. A esa hora, en TVE1 ponían “Futbol en Acción”, los dibujos de NARANJITO!!! (echad cuentas del año que era…). A mi me flipaba el Naranjín, Citronio, Clementina, etc… pues nada, a la iglesia a la catequésis a ganarse el cielo. Ah! y lo del vídeo para grabarlo aún era cosa de la NASA…

3. Regalos. Solo dos se presentaron con regalos “tangibles”: Unos patines de correas “Sancheski” que nunca me puse y un juego de bolas de petanca, que aún lo tengo guardado para cuando me jubile. Los demás, dinero en efectivo, creo que como unas 20.000 pelas (en el año de Naranjito aún era pasta para un mequetrefe). Pues bien, ese dinero fue arteramente recopilado e invertido por mi madre en LAS FOTOS del evento ¿habrase visto? No vi un duro de lo recaudado.
Mis padres me habían prometido un reloj para mi comunión. Yo quería el Casio con calculadora, luz, cronómetro, lo que partía la pana por entonces, pero sus recelos en la tecnología japonesa de entonces hicieron imposible esto. Tuvo que ser uno mecánico, de agujas, un ORIENT, para ser precisos, que creo que hace años regalé a mi abuelo, que aún debe usarlo el buen hombre a sus casi 90. Lo “gracioso” es que durante la ceremonia yo estaba jugueteando con la ruedecita de poner en hora y de repente se soltó del reloj… sudores frios me caían por la cara, hasta el cura me preguntó si estaba bien… Finalmente pude apañarlo, pero el mal trago lo pasé.

Disculpad el rollo, pero el tema me ha “calao”. Por cierto, gran valor en colgar las fotos del evento. Mi mujer, después de 7 años saliendo y 4 de convivencia no ha accedido a enseñarme sus fotos de 1ª Comunión…uffff que tendrá,,,

5 05 2007
HombreRevenido

Impresionante relato. Es lo mejor que he leído en mucho tiempo (y eso que me leo a mí mismo todos los días).

5 05 2007
Raccord

Las comuniones en el siglo XVIII debían molar un pegote

5 05 2007
Mameluco

Jajaja…
Yo creo que en esos día de Mayo del ¿quedamos que era el 94 ? yo me preparaba la selectividad…
Yo hice la comunión en Mayo del 85 sin pensar demasiado en lo que era Dios. Poco despues de hacerla le di vueltas y me convertí en una especie de agnostico, o teista raro. Si DIos existía no le importabamos demasiados. Con 14 años tuve los que comunmente se denomina crisis de fe y me convertí en el ateísimo que soy hoy. Llevo más vida siendo ateo que otra cosa (creyente, agnóstico, teista, o lo que sea)
El día de mi comunión hubo un terremoto, me hinché de llorar porque me puse nervioso porque todos -especialmente el Pablito- abrían mis regalos (no sabía aún que lo que tenía era ansiedad, jajaja) y porque me habían disfrazado de fantoche.
Mi relación con las comuniones no acaba aquí, y se perpetúa hasta el día de hoy. Yo soy el que hago los recordatorios, las estampitas cursis que se regalan. Soy en el que pone:
En mi Primera Comunión
Fulanito de tal
Recibió a Cristo por primera vez
en la iglesia tal
el dia x de mayo de 2007
Soy impresor, y como comentaba el otro día a una amiga, me aprovecho de la efímera fe de los infantes. Ya se convertiran en descreidos como yo, jajajaja…

Yo voy a hacer para mi fotolog
Recuerdo de mi primera Apostasía
Fulanito de copas
Dios dejo de existir para mi
el dia tal de ….
jajaja
estará bien, digo yo.

Y me has pisado la idea de ponerme yo de primera comunion
pienso ponerme de todas formas!!!

5 05 2007
M3rcury

Me ha gustado mucho tu relato porque me he sentido identificado. Yo viví una situación similar pero a la inversa. Mis padres acababan de separarse y yo vivía con mi madre y mis abuelos en Leganés. El caso es que llegué nuevo a un colegio y una chica muy maja me preguntó si yo iba a elegir religión o ética. Ni que decir que por aquel entonces yo estaba un poco empanado (como ahora) y le pregunté que cual era la diferencia. Ella me lo explicó todo pero no asimilé toda la información. Al salir ese día del colegio, hablé con mi abuelo que venía todos los días a recogerme y se lo conté pero con un pequeño matiz: “En religión te enseñan las cosas buenas… y en ética…” – se me había olvidado de qué iba ética. “…en ética te enseñan las cosas malas.” – aparentemente era lógico… eran dos opciones, en una te enseñaban las cosas buenas y en la otra, no cabía lugar a duda… las cosas malas. El caso es que mi abuelo dijo, apúntate a religión, y así fue, le hice caso.

Todos los colegios en los que estudié eran como el tuyo, los niños de religión eran contados con los dedos de una mano, mientras que en religión había que pedir la vez. Incluso me atrevería a decir que en uno de los colegios en los que estuve, los niños de ética estaban un poco mal vistos por los de religión.

Días después (y posiblemente algún curso después), un día en el recreo salió el tema de conversación de las comuniones. Regalos y banquete (ya habeis visto mi rententiva anteriormente). Como buen cristiano que era -tras mi acertada elección de asignatura- llegué a casa y hablé con mi madre sin rodeos: “Mamá, quiero hacer la comunión”. Ella me miró sorprendida y me preguntó el por qué. Yo como siempre he sido muy bueno era incapaz de mentirle y le dije que era lo que hacía todo el mundo a mi edad y que además te daban muchos regalos y había un banquete. La verdad que pensándolo friamente fue una cagada muy gorda. Que tu hijo te diga eso estando separada y viviendo de alquiler cuando además eres hija única… ¿De dónde pensaba yo que venían los regalos y el banquete? ¿de Dios?

Mi madre le comentó lo sucecido a mi padre y entonces comenzó una campaña persuasiva en contra de la comunión en mi casa. Seguro que si mis padres hubieran tenido el gadget de Men In Black para borrar las mentes lo hubieran utilizado. De lunes a viernes mi madre decía que no debía hacer la comunión si lo único que me interesaba eran los regalos y el banquete. Los fines de semana mi padre me daba la razón y además me apoyaba en que lo mejor era hacerla vestido de Batman como yo quería, ya que casi todos los niños iban de marineros.

Sea como fuere me quedé sin hacer la comunión, aunque aún tengo una cosa en mi cabeza relacionado con ella, el “ysi”. ¿Y si la hubiera hecho qué me hubieran regalado? La verdad que no puedo recordar si tuve algún antojo fuerte en aquella época ya que soy una persona materialista y de antojos constantes… si que es verdad que cortar la tarta con la espada tiene que ser una pasada, pero tranquila, piensa que también puedes hacerlo en una boda, y si no vas a casarte, se puede hacer en un cumpleaños.

Yo de momento no tengo planes para el futuro, pero si me gustaría que mis amigos me prepararan algo el día de mi boda (si es que algún día hay boda) como lo que pongo en el vídeo.

Besos

5 05 2007
Ana

M3rcury tu comentario me ha encantado. He soltado una carcajada con lo de las cosas malas de ética y también con lo de “¿De dónde pensaba yo que venían los regalos y el banquete? ¿de Dios?”

El vídeo está guay, la verdad es que puestos a montar un numerito en la boda mejor este que no cualquiera que tenga como protagonista a una señora de más de 70 años. Por cierto, el novio lo vive. Llevaba toda su vida esperando este momento.

A mí me mola esta tarta para la boda, aunque con lo rata que soy no creo que pagase el dineral que cuesta (o quizás sí). La tarta que JURO POR EL DIOS EN QUE NO CREO que sí que habrá será la de queso con arándanos, octava maravilla del mundo.

La-tarta-que-te-decía: http://www.flickr.com/photos/alttext/246142953/

Mameluco: Ya te vale, tendría que enseñarte la horrible tarjetita con foto que repartieron en mi comunión. Es una mala edad, los dientes de conejo afloran de la boca agresivamente y su violencia queda en entredicho al lado de esas frases tan cursis que ponéis en letras doradas en las imprentas. Si encuentro una y te apetece, te la puedo mandar de recuerdo.

5 05 2007
Pizpireta

Me ha gustado el post… Qué suerte, leíste la primera! A mí no me dejaron porque mi catequista dijo que no vocalizaba nada… Y ahí me tienes ahora, soñando con ser locutora de radio.

pd.1 ¿cómo nos podían gustar unos trajes tan rematadamente horteras?

6 05 2007
ExtranjeroEnTierraExtraña

Un post bastante gracioso. Yo la verdad es que no me bautizaron en su día porque digamos que en mi familia el tema de la religión había traído ya sus historias y prefirieron dejarlo a mi elección. El caso es que fui a religión católica en el colegio hasta 6º curso y cuando pasé a la ESO decidí a pasarme a Alternativa a la Religión (o comoquiera que la llamen) porque durante el 6º curso lo único que habíamos hecho era rellenar fichitas del libro de texto y estaba hasta el moño de tratar los mismos temas siempre en clase (es que 6 años seguidos Jesús y Moisés ya cansa).

El caso es que yo en un principio era creyente pero cuando entré en el instituto empecé a laicizarme, por así decirlo, y actualmente me declaro ateo.. Supongo que en mitad de mi adolescencia tendría mi crisis de fe, como diría un chaval más arriba. Mis padres no me incitaron a escoger ni un camino ni otro.

Yo recuerdo el caso de algunos compañeros que iban a ética y estuvieron una temporada haciendo religión porque iban a hacer la comunión. A más de uno le daba por cursarla de repente.

Lo de los regalitos creo que a mí no me llegó a tentar. Algunos amigos míos hicieron la comunión y me dio un poco igual.

6 05 2007
ExtranjeroEnTierraExtraña

Por cierto.

La tarta de Super Mario es un parte y el vídeo de Thriller muy bueno.
xDDDD.

6 05 2007
serjuzu

Me lo he leido dos veces, y la segunda aún me ha gustado más, jajaja

Cogerlo con las manos o abrir la boca… genial

7 05 2007
lalalá...

YO puedo decir que no hice la comunión por decisión propia. no estaba bautizada pero iba a un colegio privado católico y me tragué sesiones de catequésis con un sacerdote supermajo y moderno que tampoco quería que nos creyesemos lo de adán y eva y que conocía mi situación y me respetaba. una vez me defendió porque un chico dijo que yo no podía estar en la clase porque había dado la espalda a dios(los niños de 9 años pueden ser crueles)
de hecho cuando mis padres me dijeron que hiciese lo que quisiera pero que era mejor si esperaba a ser un poco mayor y reafirmarme, yo les hice caso y dije “si espero un tiempo y sigo creyendo [porque realmente creía en dios] estará mejor” a pesar de que mis profes me decían “pero elena, si te van a hacer una fiesta preciosa y tendrás muchos regalos” yo a parte de ser rara porque odiaba los vestidos, tenía el mismo día que se celebraba la comunión clase de violín. estaba bastante colgada de mi profe y el violín lo era todo para mi porque además acababa de comprarme un pedazo de violín que ni yo me creía tener esa joya. así que pasé de hacerla e incluso de ir a ver a mis amigos, el único recuerdo que tengo es una foto el día antes en el ensayo general donde yo hacía de cura y estaba todo horriblemente decorado

post haciendo honor a tu entrada: largo de cojones

beseteee

7 05 2007
Mun Light Doll

Yo creo que hacemos la Primera Comunión porque en el fondo, cuando somos crías, soñamos con ser princesas, y el vestido es muy similar😄

Yo me sigo preguntando por qué los ateos de mis padres me bautizaron, me hicieron hacer la comunión y por qué me enviaron a un colegio de monjas…

En fins…😄
Bisoux,
Mun Light Doll

7 05 2007
Makkkafu

Sé que hice la primera comunión gracias a una foto, no recuerdo absolutamente nada de ese día, salvo la entrada a la iglesia con un cirio encendido. Si alguna vez creí en algo se esfumó cuando mi tío Vicente, que era cura, me tocó las tetas y después me dio una moneda.

C.A. Makkkafu.

7 05 2007
Javi

Me ha encantado la historia. A mí también me dieron a elegir si hacía la comunión o no, e incluso si me bautizaba, y lo hice:
1. Porque en esos momentos estaba en un colegio religioso.
2. Por los regalos. Siempre he sido un consumista, no viene de ahora.
Un beso.

8 05 2007
Killroy

Entre aqui por recomendacion de Hombrerevenido y sencillamente tu relato de la comunion fue brillante. Tiene una mezcla de inocencia, codicia, sobrevivencia y comicidad que me impacto…. obvio que desde hoy te tengo en mi lista de Blogs.

Un beso

5 05 2010
Primera comunion 2010

Es bien especial, recuerdo que contaba los días para que llegara ese día, pero era mas por el vestido que me iba a poner y la fiesta que iban hacer, por cierto fue espectacular

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