El pretendiente

17 01 2008

Lourdes apretaba discretamente las muelas mientras observaba los ojos de aquella rata de lomo plateado y ojos verdes que la miraba con respetuoso deseo. ¿Cómo podía tener tan mala suerte? En su árida (y larga) etapa de soltera no se le habían acercado más de tres pretendientes (ninguno digno de una mención explícita)… y ahora esto: una rata de lomo plateado y ojos verdes. Su educación le impedía despachar al animal sin ofrecerle antes una taza de té. Así fue como entablaron conversación.

En otras circunstancias, Lourdes se habría conformado con un aspirante que poseyera un cuarto de las virtudes del roedor: educado, inteligente y sereno, de pelo lustroso y voz grave de hipnotizador. Era una rata de mundo que gustaba de compartir detalles exóticos de sus excursiones por Argelia o la antigua Yugoslavia. Se cayeron bien y comenzaron a verse a la hora de la merienda. Todos los días, después del tercer té, la rata de lomo plateado y ojos verdes miraba el reloj y se excusaba por haberla molestado tanto tiempo. Se despedía mirándola muy seriamente y volvía a hacer constar su proposición, sin pestañear. Después, ya sí, sonreía y se marchaba dejando tras de sí una tacita vacía y un pedazo de suelo impecable y libre de migas.

A su marcha, Lourdes lloraba mientras limpiaba la minúscula taza de porcelana. En ocasiones le entraba el hipo y se maldecía por su mala suerte, ¿cómo explicarle al mundo que deseaba compartir su vida con una rata de lomo plateado y ojos verdes?

Pero el último día se armó de valor y tiró sus reservas de té por la alcantarilla. Cuando apareció, puntual, la rata trotamundos, Lourdes la invitó cortésmente a salir de su vida para siempre. Lo suyo era imposible, sencillamente imposible. Lo hizo cabizbaja, no tuvo coraje para enfrentarse a los ojos verdes. Cuando por fin estuvo sola se abalanzó sobre un paquete de galletas. Lourdes, rata de lomo plateado y ojos lambruscos, se atragantó con las últimas migas y lloró en silencio con la garganta seca como una rama.


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10 responses

17 01 2008
ExtranjeroEnTierraExtraña

Acabo de leerlo, pero necesitaría una segunda o tercera lectura para entenderlo del todo. Mañana te doy mi opinión.

17 01 2008
Ana

Jo extranjero, qué rapidez!
Yo tampoco estoy muy segura del resultado, mañana te doy también mi opinión, jajaja.

17 01 2008
Treiral_

Me recuerda a Kafka😄

17 01 2008
LoveSick

Deliciosamente surrealista, divertido y triste a la vez, por eso me ha gustado tanto

17 01 2008
Hiscariotte

Sí, también me he acordado de Kafka y su Josefina; a lo mejor el pretendiente era su sobrino-nieto. Creo que no viene al caso, pero lo mismo no dejo de pensar en las tazas de té.

17 01 2008
frmad

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17 01 2008
Mameluco

Yo creo que era un amor imposible porque había una barrera en la cabeza de Lourdes, la rata de los ojos lambruscos. Su soltería, su rechazo a los pretendientes era innata. Estaba cerrada al amor. Creía que si, pero no. Pensé mucho en eso ayer, total, no tengo otra cosa que hacer. Me recordó a la relación mayordomo (Hopkins) ama de llaves ( Thompson) de Lo que queda de día de James Ivory. Un quiero (meter) y no puedo. Un amor imposible por las circunstancias y por las propias barreras.
La rata de tu relato como los hombres y las mujeres somos tonticos a veces.
Espero que te haya satisfacido mi análisis….

17 01 2008
Ana

Jejeje, la verdad es que este relato ha dado a bastantes equívocos así que, aunque no me gusta, intentaré explicarme.

La historia es bien sencilla: Lourdes, rata de ojos rojos (el lambrusco es un vino rosado/granate), ve imposible mantener una relación con la otra rata debido a que tienen color distinto de ojos (yo qué sé, no conozco la sociedad en la que vive ella, pero por lo visto es algo importante). El cuento intenta hacer creer al lector que el amor es imposible porque Lourdes y su pretendiente son de especies distintas… cuando en realidad su diferencia es más nimia. Es decir, que las cosas que se interponen entre un “amor verdadero” (raza, distinta clase social, físico, no es de buena familia, “sólo” es una camarera…) nos parecen a veces obstáculos insalvables que si los miramos desde fuera se convierten en algo tan estúpido como el color de los ojos.

Obviamente, no se ha entendido bien y eso es sólo fallo mío.

Un abrazo a todos y muchas gracias por vuestros comentarios!

20 01 2008
Mun

A mí también me ha recordado a Kafka😛

Pues me ha gustado mucho el relato🙂 Yo lo interpretaba con que Lourdes fuera una mujer que se niega a tener una relación con una rata por cuestiones obvias. Cuando la rechaza, ella misma se transforma en rata, porque ya se había enamorado de su curioso pretendiente^^

Muy buena redacción🙂 Veo, además, que experimentas con otras temáticas y no te encasillas^^ Très bien.

Lo de “voz de hipnotizador” me ha encantado😀

Besines,
Mun

22 01 2008
Blanca

Hombre… es que ojos lambruscos y verdes… A dónde ibamos a parar?

EH?

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