¿A qué vienen las modelos gordas?

5 05 2010

Recuerdo de adolescente mirar las revistas femeninas (no me importaría hacer un Fahrenheit 451 con todas ellas) y comprobar que cosas que a mí me parecían feas, por lo visto, eran lo más. No quisiera parecer la típica resentida que despotrica contra la belleza más evidente: me encantan las chicas guapas y he sentido esa fascinación desde siempre (por mucho que tratemos de intelectualizar a la mujer, la atracción por la belleza femenina es algo atemporal, otra cosa es que tenga que dejar de ser “lo único” que merezca la atención). Me refiero a huesos de cadera que sobresalían, a vértebras de la columna que recordaban a estegosaurios, a omoplatos que directamente parecían alas. A mí me resultaban antiestéticos, pero si estaban a doble página en Cosmopolitan seguramente la equivocada era yo, pensaba por aquel entonces y suspiraba de perfil frente al espejo por conseguir una tripa cóncava (no ya plana, eh, sino hacia dentro).

Los escritores saben que por muy desagradable que diseñen a un personaje, cuanto más se hable de él mejor le va a caer al lector porque, por el simple hecho de ir leyendo sobre él, uno le va cogiendo cariño y comienza a ver sus defectos como graciosas particularidades, y la sorpresa y el asco inicial acaban en perdón, en aceptación e incluso admiración. Ejemplos hay muchos, el repelente Ignatius Reilly o el pederasta Humbert Humbert son bastante evidentes. Pues con la moda en general y las modelos en particular ocurre lo mismo. No sólo poco a poco nos acostumbramos a las cosas que en un principio no nos gustaban, sino que acabamos asumiéndolas como correctas e incluso encontrándoles lo bello. Parte de la belleza que ahora admiramos partió de un rechazo primerizo, a nadie le ponían las clavículas ni las costillas… hasta que a fuerza de insistir empezaron a hacerlo.

En los últimos años, hemos ido dejando atrás esa veneración a las modelos de aspecto ramífero (de rama) para, progresivamente, establecer un nuevo escalón de belleza femenina: una belleza más carnal que durante los noventa estuvo mal vista porque las curvas eran, esto es duro pero cierto, una cosa vulgar. Pasamos esa línea y el mundo, siempre con el permiso de los medios, empezó a ver con buenos ojos las tetas, los muslos y el culo de Scarlett Johansson, los hombres decían “¡así es como nos gustan!” y la cosa se relajaba un poco porque el modelo de guapa se ampliaba. Después llegó el auténtico shock de Dove y la “belleza real”, en la que de repente tipas normales se plantaban en un anuncio en plan guapas. ¡Chicas normales! En serio, fue un verdadero shock. Un mensaje: “Tú también estás buena, chica”. Todas mirábamos el anuncio con una mezcla de sorpresa y alivio (coño, pues yo estoy mejor que ésa), y bastante desconfianza ante lo que no dejaba de ser una excentricidad de una marca de jabones y desodorantes que se pasaba a las cremas corporales. Era lógico que nadie se acabara de creer el anuncio, la propaganda asumida durante años no se borra con 30 segundos de buena voluntad y cierta flacidez. Pero era una puerta abierta, otra opción que no aspiraba a bajar a las Kate Moss de la pasarela sino a limitarse a decir: “Estoy aquí, aunque no me queráis ver, existo y, sorpresa, no doy asco”.

Cuando estás acostumbrada a ver cómo le quedan los vaqueros a tipas de 45 kilos y de repente Mango hace una sesión con una modelo a la que le quedan los pantalones como a ti y lo incluye en su catálogo en plan “esto es bonito”, algo cambia. Y eso es bueno, joder. Nadie pide que se empiece a venerar el contorno estadístico medio (por definición, no tiene ningún sentido venerar “lo normal”), ni que se imponga un canon de belleza desde el Ministerio de Sanidad, pero sí hay que aplaudir que se puedan ver otros modelos, que la televisión y las portadas no sean un lugar sagrado reservado para un cierto tipo de cuerpo que cuatro gatos con intereses comerciales se han empeñado en mitificar.

Ése es el mérito de las modelos XL, que aparecen de repente en nuestra vida como animales exóticos, aunque en el fondo sean más comunes que las imágenes guepardianas que nos asaltan en cada marquesina. Las hemos visto en catálogos de Mango, en artículos de moda de El País Semanal, en sesiones hechas por los mejores fotógrafos, en portadas de Elle. Las gordas comienzan a tomar un espacio que se les ha negado durante décadas, gordas que son más guapas que tú, gordas que siguen recibiendo los insultos de muchos pero que empiezan a tener sus adeptos, gordas que ganan un Oscar, gordas millonarias, gordas orgullosas. Dudo que estas gordas acaben representando el modelo ideal de belleza al que la mayoría de adolescentes aspiren, pero ver sus fotos tiene como mínimo dos efectos que no tenían las fotos de hace quince años:

1)    Si estás menos gorda que ellas, te sientes reconfortada (reconfortada viendo una foto de moda, impensable en los noventa, años donde cada modelo venía cargada con una inyección de culpa que sentías por el simple hecho de que tu estructura ósea no fuera descaradamente visible).
2)    Si tienes su aspecto, sientes que no eres un desecho social, que tú también puedes ser bella.

Sin entrar en temas estéticos, me reconoceréis que la reacción psicológica ante este tipo de fotografía es mucho más sana. Y es que ahí es donde creo que está el éxito de estas modelos, no en que los parámetros de lo bello estén cambiando y de repente las mujeres del mundo quieran lucir michelín y presumir de celulitis, sino en que éstas ya están hartas de sentirse mal cada vez que ven a una modelo. Están cansadas de admirar cuerpos que no están a su alcance, de observar chicas como si fueran extraterrestres y sentir que la que viene de otro planeta es ella misma. Las modelos XL son una reacción ante una opresión que lleva años apretándonos las tuercas, desde luego no son la panacea definitiva (me temo que harían falta más décadas para acabar con eso), pero es un principio. Para acabar con el elitismo primero hay que conseguir reírse de él, y estas fotografías son la mejor burla que se me ocurre, son el primer paso de una revolución necesaria contra una obsesión vacía e insulsa que lleva demasiado tiempo jodiéndole la vida a las mujeres. La moda hace mucho que dejó de ser sólo ropa, y ya es hora de que vuelva a representar lo que no ha dejado de ser en todo este tiempo: vestidos, zapatos y bolsos. Nada más.

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Exhibicionismo en el Gmail

15 10 2008

Sí, porque os voy a copiar parte de un email que me ha llegado esta mañana.

Hola maja,

Ya están los resultados de la 3ª edición del Concurso de Microrrelatos.
Los ganadores han sido:

– Marisa: Mejor historia (Fantastic Blognanza!)
– Luna: Mejor Nombre (Solo pienso en camisetas)

Además, a tu blog le corresponde:

– Premio 1er blog con más comentarios [4 artículos]
– Primer premio Arandanos: Mameluco [Camiseta sorpresa]
– Segundo premio Arandanos: Seth Fortuyn [Camiseta sorpresa]
– Premio especial: Para Hombre Revenido. Nos ha gustado mucho su versión
del Principe de Bel Air. Lo mismo nos vamos al estudio de un amigo y la
grabamos y todo… y no es broma, jejeje… ¡La caña de España!

Así que mira tú que bien, ¡enhorabuena a todos nosotros! Y gracias a los chicos de Tolky Monkys, me pasaré en breve para saludar… estooo, y para recoger premios. ¡Estoy deseando ver la nueva colección!

Ah, el oso al final se llama Hip Hoso, y su biografía junto a todos los textos participantes pueden leerse aquí.





En el B&B nadie come pan (y mucho menos mantequilla)

11 07 2008

He tenido problemas con las fotos así que mejor pongo el enlace que lleva directamente a la crónica que hice para Viste Adecuadamente sobre el Bread & Butter. Es un texto sobre el ambientillo que se respiraba en la feria y se lee fácil, que nadie se espere una crítica de ropa.

En la foto muestro, orgullosa, la acreditación de prensa que me permitía acceder a carpetas gratis de Barbie y a botellas de agua mineral por el morro. Hay pequeñas cosas que te alegran la vida.





Camisetas gratis porque tú lo vales

31 01 2008

Chatos, si queréis camisetas gratis ya sabéis dónde las dan

regalitos.jpg

(Me lo ha dicho un pajarito, pero una buena estudiante de periodismo jamás revela sus fuentes)





Regalamos 4 camisetas Threadless en Visteadecuadamente

13 07 2007

Visteadecuadamente es el blog de ropa y accesorios molones y asequibles en el que escribo (por si no lo sabías, que no todo el mundo se ha leído mi biografía autorizada). Bueno pues resulta que en una noche de insomnio de estas de verano en las que no puedes dormir y ya has cazado mosquitos y no sabes qué más hacer… nos ha dado por regalar camisetas. En concreto, 4 de Threadless, la marca de camisetas más famosa de internet.Las quiero todas

Para conseguir tu camiseta por la cara sólo tienes que dejar un comentario en esta entrada, indicando una tienda de la que no hayamos hablado con anterioridad en Visteadecuadamente. Ordena las camisetas en función de tu preferencia y cruza los dedos.






Las siamesas iluminadas y la tienda de mi amigo Willy

18 04 2007

siamesas-iluminadas_.jpg

Qué putada tener una siamesa, o ser una siamesa (¿eres un sólo ser o sois dos seres?; ¿el alma también es siamesa?). El “siamesismo” es una de esas cosas que te llaman la atención de pequeña cuando empiezas a coger el El País Semanal y aún no eres lo suficientemente mayor para reirte de las tiras de Maitena. Los reportajes de siameses nacidos en la Unión Soviética, junto con los de las anoréxicas, eran mis favoritos -morbosa que era una de mico-. Si te preguntas qué miro con esa alegría te diré que a mis hermanas siamesas soviéticas les ha dado por hablar con Dios pero en el momento de la foto realmente se les apareció Kubrick a una y Erno Rubik a otra (lo del primero vale porque está muerto pero lo del segundo ya es más chungo; o al revés, depende de lo escéptico que seas). Lo que no sé es por qué están tan felices porque ni son fans de Kubrick ni han logrado hacer una sola cara del cubito de las narices pero bueno, supongo que estaré envidiosa porque mi día fue una mierda.

Esta foto la pongo para hacer publicidad de la tienda de camisetas de un amigo (Willy) que se llama Dobodob y que ha hecho su aparición en escena con un montón de modelos divertidos y que ha tenido el superdetalle de la muerte de regalarme una camiseta (que es la que llevan mis siamesas iluminadas) más 5 chapas y dos pegatinas. Más majo, imposible.

Así que si os apetece echar un ojo y comprar ocho camisetas seguro que le hacéis muy feliz.





Pegatinas molonas

24 03 2007

La pegatina de las lectoras guapas

Y también la tienes en camiseta, pero mola 100 veces más en pegatina.

Link a los productos.

Link a mi propio post en Vistadecuadamente.