El gato

12 06 2011

El gato trotaba a buen ritmo al lado de la pared, calle abajo. Golpeaba la acera caliente con sus pequeñas almohadillas sin variar en ningún momento la velocidad de su paseo. No prestaba atención a las baldosas que pisaba, y cruzaba de acera sin preocuparse de si venía algún coche. Pasaba por delante de peluquerías, bares y kioscos sin percatarse de si estos estaban abiertos o cerrados. No giró la cabeza cuando a una señora se le rompió una bolsa llena de ciruelas y tampoco miró al bebé que desde su carrito alargaba sus dedos para acariciarlo. Ni siquiera al pasar por delante de la iglesia, abarrotada tras la misa, el gato cambió de dirección ni de ritmo. Más de tres veces estuvieron a punto de pisarlo, pero fueron las piernas las que le esquivaron a él, y no al revés.

La calle, lisa hasta ese momento, empezó a empinarse y, poco a poco, se convirtió en cuesta. La tripa del gato se hinchaba y se vaciaba cada vez más deprisa, pero su velocidad seguía manteniéndose constante. Pronto dejó de pasar por delante de comercios, y los edificios que iba dejando atrás estaban casi todos vacíos. Las baldosas se convirtieron en carretera y la carretera acabó siendo un camino mal asfaltado.

En los límites de la ciudad, un viejo hacía pis en la pared desconchada de una fábrica abandonada. El gato pasó por debajo del arco de orina, chapoteando sobre el charco amarillo. Sus almohadillas quedaron entonces marcadas sobre la tierra y el viejo lo vio adentrarse en línea recta con dirección a los arbustos. Antes de que se abrochara los pantalones, el gato se había perdido a ritmo constante entre las zarzas. El sol ya había secado sus huellas.





Homicida decorador de interiores

11 05 2010

Tienes un pájaro en la cabeza, no sabes bien si es un colibrí o un cuervo, pero tiene pico y habla. Quizás sea un gorrión que está dormido, hinchado con sus plumas grises y cara de empanado, quizás sea un buitre leonado de amplias alas al que se le empiezan a calcificar las garras de tanto sujetarse al monísimo columpio en el que ha dejado de balancearse monótonamente. Tienes un pájaro en la cabeza y se está asfixiando, y cuando la palme el pájaro tendrás un cadáver rígido entre el cerebro y la trompa de eustaquio, con las uñas hacia arriba y el pico abierto, y por mucho que te empeñes en comprarle un bebedero dorado y una ilustración de Ikea imitación de Klimt que le dé a la jaula un toque moderno y artístico, lo cierto es que estarás decorando la casa de un muerto. El día del fallecimiento del ave, el sistema te enviará unas flores de plástico que tú, ingenuo idiota, pensarás que son un detalle para posar sobre la silueta del pájaro marcada en tiza, pero lo cierto es que son para ti: “Bienvenido, ya eres uno de los nuestros”.





La misma canción

5 05 2010

Me encanta que haya canciones que te hayan dado la vida en algún momento de tu vida y que, sin embargo, te puedan fastidiar la escena meses después. Como cuando estás tan a gusto con alguien en un bar y de repente el camarero pincha el tema con el que te enamoraste de otra persona hace años, qué bajón. De repente, la situación se vuelve patética porque te recuerda que las cosas no suelen durar mucho tiempo. “No te emociones, todos los discos se terminan”. Otras veces, una canción del pasado se cuela en la conversación y te hace recordar alguna anécdota que, por alguna razón que ahora ves clara y antes no, fue importante durante tu adolescencia y entonces, si tu interlocutor merece la pena, decides compartirla. Hay personas, me diréis, que son capaces de concentrarse en la conversación sin prestar atención al hilo musical y sin dejarse influirse “aleatoriamente” por él. Peor para ellas, respondo.

La música está ahí para potenciar, para redondear o para destrozar un momento. No quiero decir que una canción romántica vaya a hacer que uno tenga más posibilidades de enamorarse, o que un tema de batería intenso se vaya a cargar tus posibilidades de sentir las dichosas maripositas. Para nada. No es tan simple el mecanismo de la banda sonora, ahí radica su gracia y por eso he entrecomillado en el párrafo anterior lo de “aleatoriamente”. La cuestión no depende de la canción en sí misma, sino de tu reacción personal a esa música. La misma canción en distinto marco puede resultarte cargante o intensa, especial o tópica, apropiada o no. ¡La misma canción! Y depende de con quién estés, de dónde, de cómo. De ti, sobre todo depende de ti. No me gusta utilizar las juke box precisamente por ese control que te da sobre la situación, porque te conviertes tú en el que fuerza y parte de la gracia de escuchar música en bares consiste en ese no saber qué viene a continuación. La música marca el acontecimiento de la noche, cuánta gente se ha quedado un rato más porque cuando iba a coger su abrigo el DJ eligió una canción que le devolvió la esperanza en una noche que estaba decidido a dar por perdida.

Hoy he descubierto que el poeta Benedetti y mi grupo punk favorito, los Buzzcocks, a priori tan distintos, venían a decir lo mismo en un poema y una canción concreta. Lo que viene a demostrar que el arte no es una única respuesta que interpretar, sino un combinado de puertas que cada uno descifra a su modo, y a muchas de esas puertas se puede llegar por vías distintas. El punk puede ser romántico, la poesía puede (debe) ser punk. Reaccionar y dejarse mover por lo que te sugiere la música no te convierte en una marioneta, sino que te descubre, sin proponértelo, quién has sido, quién eres, y en quién te estás convirtiendo. Si no te bañas dos veces en el mismo río, tampoco escuchas dos veces la misma canción, habría sentenciado algún descendiente de Heráclito con una estupenda colección de vinilos.

Cuánta trascendencia, ¿eh?





El último post (hasta que llegue otro)

30 01 2009

Hola chatos,

Seré breve. No tengo tiempo en general para actualizar aquí y seguir el ritmo de Raza Becaria porque estoy a otras muchas cosas y es imposible.  Sinceramente, me gustaría que me leyerais en el otro blog, porque es el único que seguiré actualizando de momento y porque, si lo sigo flipando con que Coneja me dé besos, también me sigo emocionando con las respuestas que he tenido en Arándanos, porque los comentaristas de aquí le daban el 40% de la gracia al blog y me encantaba volver de casa (o simplemente darle al F5) y ver lo que habíais dicho.

Y si no os mola el blog de laSexta, imagino que volveré por aquí algún día (cuando me echen, por ejemplo) y os contaré algo. De repente me estoy poniendo triste pensando en todos los momentazos que hemos tenido aquí, pero es que mantener dos blogs es una locura.

Paso de despedirme, ODIO las despedidas y además que no me voy porque estoy en Raza Becaria, jo:

http://www.lasextanoticias.com/detalle_blog/raza/becaria/todos-0/todos-0/202781/1

ESTA SÍ: http://www.lasextanoticias.com/blogs/ver/raza_becaria/201





Navidad, tiempo de alcohol y moralejas

25 12 2008

Me han regalado una botella de vodka. Es Absolut y está vestida de lentejuelas rojas, va más elegante de lo que yo iré nunca aunque no le tengo envidia porque sólo es una botella. Recuerdo que hace unos cuantos años yo tenía en el cuerpo una mezcla poco excitante de tristeza, melancolía y aburrimiento y entonces decidí salir de casa e irme a un bar de Malasaña (el barrio alternativo-guay de Madrid) a buscar aventuras. No sé si esto ya lo he contado aquí alguna vez.

Lo que de verdad quería era enamorarme esa noche. En las pelis te venden que si vas sola a un bar entonces se te acerca alguien que probablemente fumará y te soltará alguna frase tope ingeniosa que te hará reír. Entonces él daría un trago a su cerveza y tú aprovecharías para fijarte en su bíceps -bendito músculo- y pensar: o esa cerveza pesa mucho o este tipo tiene un brazo realmente admirable

Pero antes de que pase eso y continuéis con bromas cada vez más ingeniosas tirando a insinuaciones sexuales, tú te habías encontrado sola en la barra ante la camarera decidiendo qué copa pedir cuando en realidad no te apetece ninguna copa porque como hace de esto cuatro o cinco años tú aún no te habías aficionado a los cócteles y el alcohol seguía siendo algo de mayores que vestía mucho pero que sabía peor y costaba más caro que una cocacolalight. Total, que te acabas pidiendo un vodka por descarte (martini es de niñas tontas, no has abordado ningún barco como para brindar con ron, y whisky es de tíos con barba de dos días). Deduces que lo más sexy es pedirte vodka, y si eliges acompañarlo de naranja es por pura estética, porque esa noche el naranja te parece más mono que el amarillo (a veces las decisiones vitales son así de idiotas).

En fin, recuerdo que pensé que había salido ya de ese marrón cuando me preguntaron qué marca de vodka quería y ya la cagué porque ya me había costado decidir que quería vodka, pues imagínate ya la marca. Así que hice como si en vez de una camarera de bar, aquella chica (o chico, la verdad es que no lo recuerdo) fuera un camarero de mesón segoviano que pudiera recitarme entera la carta de postres. El o la camarero debió de calarme –menuda parda- aunque hizo el esfuerzo de enumerarme todas las marcas de vodka que tenía y yo pedí una de nombre ruso que era más o menos pronunciable.

Al final me tomé mi copa y no se acercó nadie a hablar conmigo, ni fumador ni no fumador. La historia parece patética pero en realidad aprendí una cosa: que salgas de casa buscando una escena de película y ésta no suceda no quiere decir que las escenas de película no pasen nunca, simplemente es que esa noche no estaban rodando.

Hoy hubiera pedido Absolut en vez de la marca rusa que no recuerdo, porque alguien que teje un vestido de lentejuelas rojas a una botella no puede ser mala persona. Y si lo es, entonces es una mala persona muy original, y eso ya es bastante de película.

Mi botella bonita y brillante (BBB)





El lunes voy a la pelu

6 12 2008

Por supuesto, dudo entre qué flequillo hacerme aunque parece que el recto es el que más posibilidades tiene.

La idea de que se acerca el momento en que me pueden chafar el peinado para los próximos tres meses me ha inspirado para hacer una viñeta en el paint:

Tarde de cine en la peluqueria





Entrevista con Marta Castro (Kahlo de DADANOIAS)

3 12 2008

Captura entrevista Marta Castro (Kahlo de Dadanoias)

Por si a alguien le interesa leerla, ya está colgada en Raza Becaria.